Juan José AyánMaestro, enséñanos a orar
¿Qué vieron los ojos de aquel discípulo? Algo grande y peculiar tuvieron que ver sus ojos para dirigir esta petición a Jesús: «Maestro, enséñanos a orar». En la carne del Hijo, Dios hizo posible y nos enseñó la manera en que debíamos orar.
Ver en tiendaMadre Verónica MaríaSeñor, si algo puedes, ayúdanos
Cristo ha franqueado la puerta de nuestra más profunda soledad, en su Pasión penetró el abismo de nuestro abandono, y allí donde ya no podemos oír ninguna voz, allí está Él, esperando un pequeño atisbo de nuestra libertad que le abra la puerta al Mendigo sediento.
Ver en tiendaJuan José AyánMadre del Mesías Rey
María fue obra maestra del Espíritu entre las realidades más sencillas de la vida. Supo hacer de cada segundo aparentemente intrascendente una filigrana de santidad.
Ver en tiendaMadre Verónica MaríaMemoria viviente del modo de vivir de Jesús
¿Qué pensáis de los jóvenes de la cultura digital? Antes que emitir un juicio los amamos. Los jóvenes esperan otro horizonte que este mundo no ofrece. Reflexión sobre la vida consagrada, la vocación y la misión de la Iglesia en el mundo actual.
Ver en tiendaMadre Verónica MaríaQue ninguno se pierda
Estos mensajes han nacido de una profunda contemplación del Evangelio. Quien lee estas páginas se da cuenta enseguida de la calidad de la inspiración, de la originalidad de pensamiento y de la discreta expresión, sin afanes literarios.
Ver en tiendaMadre Verónica MaríaTu sed, mi sed
Estos mensajes han nacido de una profunda contemplación del Evangelio. Oración a la luz del grito de Jesús «TSAJENÀ» (tengo sed). En este libro recogemos las conferencias que nuestra Madre Verónica ha pronunciado en los últimos años.
Ver en tiendaJuan José AyánPara mi Gloria los he creado
En el presente libro se encuentra un tesoro escondido. Si lo encuentras, algo muy importante ocurrirá en tu vida. Ejercicios espirituales impartidos a la comunidad de Iesu Communio.
Ver en tiendaJuan José Ayán¡Qué bueno es sentir sed de Dios!
Las Constituciones de las hermanas de Iesu Communio se abren con las palabras que el evangelista Juan pone en boca de Jesús poco antes de expirar: Tengo sed (Jn 19, 28). ¿Cuál es el misterio de la sed de Jesús?
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